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miércoles, 4 de mayo de 2011

INVICTUS

Aunque muchos lo conoceréis gracias a la película “Invictus”, quiero compartirlo con vosotros, para que lo disfrutéis y os de fuerzas para lograr las metas marcadas.

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.
                                               W.H. Henley

miércoles, 6 de abril de 2011

Autoestima

En un interesante artículo de Juan Fernando López Aguilar, a propósito del anuncio de Zapatero de no repetir como candidato a las próximas elecciones generales de 2012, que apareció en diario Público, realizaba una alusión a la necesidad de mejorar la autoestima del PSOE de cara a los tiempos complicados que se avecinan. Me pregunto: ¿es posible generar autoestima dentro de una organización política?
La autoestima se construye a raíz de las experiencias subjetivas que nos van ocurriendo y que dan forma a la imagen que tenemos de nosotros mismos. Por ello, es un proceso en continuo cambio, y se encuentra relacionado directamente con la mejora en tres niveles básicos: físico, mental y emocional.
Las organizaciones políticas se rigen por los mismos criterios; y el principal motor de desarrollo es la sinceridad, no engañarse. El PSOE, para conseguir una autoestima elevada debe partir de las deficiencias y limitaciones que le acechan en estos momentos. Desde aquí, podrá edificar los potentes cimientos que le ayuden a alcanzar sus objetivos.
Una organización política con un alto grado de autoestima es capaz de modificar su entorno, conseguir abrir nuevas vías, gestar grandes ideas y, por supuesto, ilusionar a su electorado.